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La crisis de gobernabilidad en Sinaloa y el papel del Estado

La analista Yessica De Lamadrid cuestiona la capacidad institucional en Sinaloa ante la percepción de que el ejercicio del poder se encuentra fracturado.

Redacción La Réplica
Foto: sdpnoticias.com

La estabilidad política en Sinaloa enfrenta un escrutinio creciente ante la percepción de que la administración pública ha perdido el control efectivo sobre diversas dinámicas sociales y territoriales. Yessica De Lamadrid, analista política, ha señalado recientemente que existe una distinción fundamental entre el ejercicio de mandar y la responsabilidad de gobernar, cuestionando quién ostenta realmente la autoridad en la entidad bajo la gestión del gobernador Rubén Rocha Moya.

El debate surge en un contexto donde la presencia de las fuerzas de seguridad federales, incluyendo a la Guardia Nacional y la SEDENA, se ha intensificado para intentar contener los focos de violencia persistentes. La crítica central radica en que, mientras las instituciones del Estado mantienen presencia física en las calles, la capacidad de las autoridades locales para garantizar el orden y el estado de derecho es cuestionada por diversos sectores de la sociedad civil sinaloense.

De acuerdo con las reflexiones planteadas, la gobernabilidad no se limita a la ocupación de cargos públicos, sino a la capacidad de implementar políticas públicas que aseguren la paz y la certidumbre jurídica. La distinción entre el poder fáctico y el poder legal parece haberse desdibujado, generando una incertidumbre sobre la efectividad de las acciones que emanan desde el Palacio de Gobierno en Culiacán.

Ante este escenario, se han planteado propuestas para fortalecer la coordinación entre los tres niveles de gobierno, buscando que la federación y el estado logren una estrategia integral que vaya más allá de las patrullas en las carreteras. El reto para la administración estatal, en conjunto con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, es recuperar la confianza ciudadana mediante resultados tangibles en la procuración de justicia y el restablecimiento pleno de la paz pública.

La situación en Sinaloa sigue siendo un referente de los desafíos que enfrenta la estructura gubernamental en México cuando las instituciones locales son puestas a prueba por contextos de alta complejidad. La pregunta de quién gobierna, más allá de quién manda, permanece como el eje central de las discusiones sobre el futuro institucional del estado en los meses venideros.

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