Sheinbaum mantiene optimismo sobre viabilidad del T-MEC pese a tensiones norteamericanas
La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó su confianza en la estabilidad del tratado comercial ante las fricciones comerciales registradas entre Estados Unidos y Canadá.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó este miércoles su confianza en la continuidad y fortalecimiento del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), a pesar de las crecientes tensiones comerciales que han surgido recientemente entre sus dos socios norteamericanos. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria subrayó que el interés común de las tres naciones radica en mantener la integración económica que define a la región como una de las más competitivas a nivel global.
El optimismo del Gobierno de México se sustenta en la convicción de que los mecanismos de resolución de controversias establecidos en el acuerdo son suficientes para dirimir las diferencias actuales. La Secretaría de Relaciones Exteriores, bajo instrucciones de la presidencia, mantiene canales de comunicación abiertos con ambos gobiernos para asegurar que la agenda comercial mexicana no se vea afectada por las disputas ajenas a la relación bilateral con cada uno de los países.
Fuentes cercanas al Ejecutivo federal indicaron que la estrategia nacional se enfoca en resaltar las ventajas competitivas de la relocalización de empresas, conocida como nearshoring. El objetivo es que México se consolide como un socio estratégico indispensable, minimizando los riesgos de volatilidad que pudieran derivar de las fricciones arancelarias o regulatorias que mantienen Estados Unidos y Canadá en sectores clave como la energía y la manufactura automotriz.
La administración federal mantiene la postura de que el T-MEC es una herramienta robusta que trasciende los ciclos políticos de corto plazo. Se espera que, en las próximas semanas, la Secretaría de Economía refuerce los diálogos técnicos con sus contrapartes para garantizar que las cadenas de suministro regionales operen con normalidad, evitando que el clima de incertidumbre impacte las proyecciones de inversión extranjera directa en territorio mexicano.
Finalmente, la presidenta destacó que el Gobierno de México no intervendrá en los conflictos bilaterales entre sus socios, pero sí defenderá con firmeza los intereses de la industria nacional. Se mantendrá una postura de diálogo constante para asegurar que el marco jurídico del tratado sea respetado por todas las partes, permitiendo así que la integración económica continúe siendo un motor de desarrollo para el país.


